Inspecciones periódicas
Evaluar de forma periódica techos, muros, accesos y revestimientos para detectar grietas, desprendimientos o filtraciones de agua.
Un patrimonio subterráneo que protegió a las personas durante la guerra y que hoy debemos proteger a nosotros.
Junto al aeródromo se construyeron varios refugios antiaéreos destinados a proteger a pilotos, mecánicos, soldados y demás personal militar durante los bombardeos enemigos.
Estas construcciones fueron excavadas bajo tierra y diseñadas para ofrecer un lugar seguro mientras duraban las alertas aéreas.
Los refugios contaban con entradas en zigzag o en ángulo para impedir que la onda expansiva penetrara directamente en su interior. También disponían de pasillos estrechos y revestimientos de ladrillo o piedra que aumentaban su resistencia.
Se proyectó la construcción de varios refugios alrededor del aeródromo. En la actualidad se conservan dos de los más importantes: el refugio del Pla de Missena y el refugio de Casa Alta, ambos restaurados y abiertos a las visitas.
Estos espacios permiten comprender cómo eran las medidas de protección adoptadas durante la Guerra Civil.
Con el paso de los años, muchas de estas construcciones desaparecieron debido al abandono o a las transformaciones del territorio.
En La Pobla del Duc, los refugios también han sufrido actos de vandalismo. Se han pintado sus paredes y se han roto candados para acceder sin autorización al interior del monumento.
La humedad, la vegetación, el deterioro de los materiales y la falta de mantenimiento continuo también pueden poner en riesgo estas estructuras.
Evaluar de forma periódica techos, muros, accesos y revestimientos para detectar grietas, desprendimientos o filtraciones de agua.
Aplicar soluciones compatibles con los materiales originales para evitar la aparición de moho y reducir su degradación.
Instalar sistemas de videovigilancia, sensores de movimiento o dispositivos alimentados mediante pequeñas placas solares en los accesos.
Instalar paneles con tipografía de gran tamaño, alto contraste y códigos QR con audioguías en varios idiomas, lectura fácil y recursos de accesibilidad.
Permitir que los visitantes utilicen su teléfono móvil para visualizar cómo eran los refugios, cómo se organizaba una alerta y cómo se protegía el personal.
La conservación de este patrimonio es una responsabilidad compartida. Respetar las instalaciones, evitar los actos de vandalismo, mantener limpio el entorno y difundir su valor histórico son acciones fundamentales para garantizar que las futuras generaciones puedan conocer este legado.